Oaxaca está lleno de experiencias imperdibles, su cultura se plasma en cada uno de sus rincones, paisajes y tradiciones. Estas localidades son cuna de artesanías que forman parte intrínseca de un legado que se ha transmitido de generación en generación. Conócelas en tus próximas escapadas por el estado.
Conoce todo sobre las artesanías de Oaxaca en estas localidades.
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1. Arrazola y sus hermosos alebrijes
En San Antonio Arrazola se elaboran los multicolores y vistosos "alebrijes", figuras talladas en madera que representan seres maravillosos nacidos de la imaginación. Esta artesanía es el motor económico de aproximadamente el ochenta por ciento de las familias.
La comunidad se localiza muy cerca de la capital oaxaqueña, asentada exactamente al pie del cerro de Monte Albán, dentro del municipio de Xoxocotlán. El poblado destaca por sus pintorescas calles donde se exhiben estas reconocidas piezas.
Esta tradición artesanal fue legada por don Manuel Jiménez durante el siglo pasado. El pionero se inspiró inicialmente en los animales que cuidaba y en la fauna regional para tallar máscaras y figuras con las que jugaba de niño.
Los hombres realizan el tallado, mientras que mujeres, jóvenes y niños decoran las piezas. Para la elaboración se utiliza principalmente madera blanda de copal, aunque también se emplea cedro, pino, pipe, sauce o tzompantle.
La madera debe estar húmeda para ser cortada hábilmente con cuchillos o machetes, sin moldes ni bocetos preliminares. Las piezas se lijan, se ensamblan con clavos y se secan al sol.
Posteriormente se decoran detalladamente con pintura acrílica, usando pinceles delgados o jeringas para trazar complejas flores, grecas, rayas y diversas figuras geométricas llenas de fantasía.
La Casa Museo Don Manuel Jiménez es un sitio imperdible que resguarda la historia comunitaria. Cuenta con un taller demostrativo y exhibe las primeras obras, galardones y creaciones continuadas con orgullo por sus hijos Angélico e Isaías.
2. San Bartolo Coyotepec y el barro negro de Oaxaca
San Bartolo Coyotepec es reconocido nacional e internacionalmente por su bella y vistosa cerámica de barro negro. Esta actividad de origen prehispánico es una tradición familiar y constituye el pilar económico de más de la mitad de sus habitantes.
La localidad se ubica a 12 km de la ciudad de Oaxaca. Su nombre prehispánico en lengua zapoteca era Zaapeche, cuyo significado histórico se traduce textualmente como "lugar de jaguares".
Toda la familia participa en el proceso, desde la extracción del barro en un cerro cercano. El moldeado se realiza pacientemente a mano utilizando un torno rudimentario que consiste en dos platos que giran uno sobre el otro.
Una vez secas las piezas, los artesanos aplican técnicas de calado, rayado y bruñido. Emplean herramientas sencillas como piedras de cuarzo, punzones, espinas o tapas de bolígrafo para crear elegantes diseños en cántaros, tazas, platos y floreros.
La identitaria coloración oscura se obtiene mediante la reducción de atmósferas. Este antiguo método de cocción se realiza tradicionalmente dentro de un horno de leña subterráneo que es conocido popularmente como de "dos bocas".
3. Los textiles de Teotitlán del Valle
Teotitlán del Valle es mundialmente reconocido por su extraordinaria tradición textil. Sus habitantes trabajan la lana de forma artesanal para la elaboración de sarapes, bolsas, cortinas, alfombras, murales, caminos de mesa, rebozos y, principalmente, finos tapetes.
Ubicado en el Valle de Tlacolula, a 30 km de la capital de Oaxaca, este sitio conserva vivas sus profundas raíces zapotecas. Su rica identidad se manifiesta cotidianamente a través del arte, la gastronomía, su idioma originario y rituales religiosos.
En los talleres familiares resuena el uso de telares de pedal y de madera. Las coloridas piezas se decoran con grecas zapotecas, personajes públicos o recreaciones de obras de pintores famosos como Pablo Picasso, Joan Miró o M.C. Escher.
La atracción principal son los pigmentos naturales empleados para el teñido. Los artesanos logran el amarillo con cempoaxóchitl, el rojo mediante grana cochinilla y el azul con añil, complementados con pericón para conseguir una gran diversidad cromática.
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