Atravesando siete países desde el mar de Linguria hasta la costa del Adriático y el este del río Danubio, los Alpes son una de las maravillas de Europa. Los amantes de la naturaleza no deben perderse la experiencia de visitar alguna de las localidades enclavadas en esta cordillera.
Los Alpes esconden algunos de los destinos más bellos de Europa.
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1. Innsbruck: el encanto alpino junto al río Inn
La cordillera Nordkette domina Innsbruck y ofrece vistas únicas. Ascendiendo en tres tramos desde el centro, a través del funicular diseñado por Zaha Hadid, se alcanza la mítica cumbre Hafelekar, puerta de entrada a las rutas alpinas.
Su casco histórico resguarda tesoros arquitectónicos como la Catedral de Santiago con sus frescos barrocos, el famoso Tejadillo de Oro con miles de tejas de cobre, y la torre Stadtturm con espectaculares panorámicas de 360 grados.
El esplendor de los Habsburgo permanece vivo en la ciudad en sitios como el Palacio Imperial Hofburg o la iglesia Hofkirche, célebre por el cenotafio de Maximiliano I rodeado por 28 estatuas de bronce.
Recorrer la animada calle Maria-Theresien-Strasse permite apreciar fachadas pastel y saborear la gastronomía local. Desde la Marktplatz se contemplan las emblemáticas casas de colores junto al río Inn con los imponentes Alpes al fondo.
2. Hallstatt, entre lagos y montañas
Considerado el pueblo más encantador de Salzkammergut, Hallstatt fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Está asentado entre el lago y las montañas de Dachstein, alberga una mina de sal de 4,000 años y coloridas casas históricas.
El pueblo ofrece actividades en cualquier época: senderismo otoñal con paisajes místicos, esquí invernal en Krippenstein o paseos en barcos tradicionales de madera para capturar una de las postales más famosas de toda Austria.
La riqueza cultural de Hallstatt perdura en sus tradiciones y monumentos, como la parroquia del siglo XV con su Beinhaus y el museo que resguarda valiosos hallazgos arqueológicos celtas.
Su mayor atractivo son los Salzwelten, antiguos yacimientos de sal ubicados sobre la aldea. Sus milenarios túneles de la Edad de Bronce permiten descubrir las técnicas mineras que atrajeron a los primeros pobladores.
3. Salzburgo: a los pies de los Alpes
La imponente Fortaleza de Hohensalzburg domina la ciudad desde las alturas. Destaca por su Salón Dorado, la torre Reckturm con vistas panorámicas y el histórico funicular Festungsbahn.
A sus pies descansan tesoros como el antiquísimo monasterio e iglesia de San Pedro, la majestuosa catedral barroca y la animada plaza Kapitelplatz, adornada por la escultura contemporánea Sphaera.
En la calle Getreidegasse encontraras la llamativa fachada amarilla de la Casa Natal de Mozart. Visita la plaza Residenzplatz que alberga la fuente de la Residenzbrunnen y la Kollegienkirche (iglesia de la Universidad), joyas de la arquitectura barroca.
Nada supera un paseo por los Jardines de Mirabell o subir al mirador boscoso Kapuzinerberg. Finalmente, un apacible crucero fluvial por el río Salzach regala una perspectiva inolvidable del conjunto alpino.
4. El emblemático castillo de Neuschwanstein
El castillo de Neuschwanstein, encargado por el rey Luis II de Baviera como refugio poético, es un ícono del romanticismo rodeado de paisajes espectaculares. Su mágica arquitectura inspiró el emblemático castillo de Disney.
Diseñado por un escenógrafo teatral en 1869, priorizó la estética sobre la funcionalidad militar. Combinó su apariencia medieval con avanzadas modernidades de la época como calefacción, agua corriente, luz eléctrica y línea telefónica.
Su lujoso interior rinde homenaje al compositor Richard Wagner mediante detalladas pinturas. Destacan la majestuosa Sala del Trono, la amplia Sala de los Cantores y el dormitorio real decorado con un marcado estilo neogótico.
5. Liechtenstein, el país entre Suiza y Austria
Liechtenstein sorprende por su riqueza cultural y bellos paisajes alpinos. En este soberano principado es posible admirar obras artísticas europeas, explorar antiguos castillos y esquiar en majestuosas cadenas montañosas.
Su capital, Vaduz, concentra notables atractivos como el Museo Nacional y el Museo de Arte. Desde allí se puede caminar hacia el icónico Castillo de Vaduz, residencia principesca enmarcada por impresionantes picos nevados.
Hacia el sur destaca el Castillo de Gutenberg del siglo XIII, rodeado de senderos boscosos. En Triesenberg es posible descubrir la historia Walser, mientras que Malbun ofrece excelentes pistas de esquí y senderismo.
Ubicado entre Suiza y Austria. Sus acogedoras villas cuentan con hoteles y chalets montañeses, ideales para hospedarse y degustar el tradicional ribel, especialidad gastronómica local.
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