La Costa Azul al sur de Francia, hermosas ciudades en el centro incluyendo París, su capital, o encantadores pueblos en los alrededores. Este país es un obligado en tus vacaciones por Europa, pero si quieres explorar una región menos turística, el norte ofrece sitios impresionantes que debes conocer.
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1. Caen, la ciudad de las cien campanas
Caen invita a explorar su rica historia ligada a Guillermo el Conquistador. Su patrimonio arquitectónico es un viaje fascinante al pasado medieval y renacentista de la región de Normandía.
El Castillo de Caen es una de las fortalezas medievales más grandes de Europa. Alberga museos importantes y ofrece vistas espectaculares desde sus murallas, siendo un punto central de cualquier visita cultural.
La Abadía de los Hombres, fundada por Guillermo, es un ejemplo magistral de arte románico. Sus elegantes edificios ahora albergan el ayuntamiento, manteniendo una majestuosidad que impresiona a cada visitante que recorre sus estancias.
La Abadía de las Damas guarda los restos de la reina Matilde. Su cripta del siglo XI y la armonía de sus naves son tesoros históricos que no puedes perderte en esta emblemática ciudad normanda.
El Memorial de Caen es un museo imprescindible dedicado a la paz y la historia del siglo XX. Analiza profundamente el Desembarco de Normandía y la Segunda Guerra Mundial con gran rigor histórico.
Finalmente, el barrio de Vaugueux conserva el encanto de las casas de piedra antiguas. Es el lugar perfecto para degustar la gastronomía local en un ambiente acogedor, lleno de vida y tradición francesa.
2. Mont Saint-Michel y su bello castillo
El Monte Saint-Michel emerge majestuoso en medio de una inmensa bahía. Este sitio, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, es uno de los lugares más emblemáticos y fotografiados de toda la geografía de Francia.
La Abadía corona la roca con una arquitectura que desafía la gravedad. Es un centro espiritual clave desde el siglo VIII, donde el estilo románico y gótico se funden en una armonía arquitectónica perfecta.
Recorrer el pueblo medieval es como retroceder en el tiempo. Sus calles estrechas y empinadas están llenas de historia, pequeñas tiendas y rincones que parecen sacados directamente de un cuento de hadas antiguo.
Las mareas de la bahía son las más altas de Europa continental. El espectáculo del mar rodeando completamente el monte es un fenómeno natural único que deja a todos los viajeros sin aliento.
La sección llamada "La Maravilla" destaca por su audacia arquitectónica gótica. Sus salas, como el claustro y el refectorio, muestran la increíble habilidad técnica de los monjes constructores de la época medieval.
Cruzar la bahía a pie, siempre con un guía autorizado, permite descubrir un ecosistema único. Desde la arena se aprecia la silueta del monte en toda su gloria, rodeada de leyendas y naturaleza.
3. Saint Malo, un imperdible de Francia
Saint-Malo, la ciudad corsaria, se alza orgullosa frente al canal de la Mancha. Sus imponentes murallas de granito protegen un casco antiguo reconstruido con maestría tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.
El recinto de "Intra-Muros" es el corazón palpitante de la ciudad. Pasear por sus calles adoquinadas permite descubrir tiendas locales, restaurantes marineros y una atmósfera náutica que es inconfundible y vibrante.
Caminar por los baluartes ofrece panorámicas inolvidables del océano y las islas cercanas. Es una experiencia esencial para sentir la fuerza del mar y entender el carácter defensivo de esta histórica villa bretona.
El Castillo de Saint-Malo preside la entrada a la ciudad vieja. Actualmente alberga el Museo de Historia de la Ciudad, narrando con detalle las hazañas de navegantes, exploradores y famosos corsarios locales.
Durante la marea baja, se puede caminar hasta el islote de Grand Bé. Allí descansa el famoso escritor Chateaubriand, en una tumba solitaria que mira eternamente hacia el horizonte del mar Atlántico.
La Catedral de San Vicente destaca por sus magníficas vidrieras modernas y antiguas. Su interior invita al recogimiento mientras se admira el arte sacro que ha sobrevivido a los intensos siglos de historia.
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