Conocida como la "isla de la belleza", Córcega es un destino imperdible en Francia, su atractivo va más allá de sus playas en el mar Mediterráneo y se extiende por sus encantadores pueblos llenos de historia y paisajes naturales únicos.
Francia: 3 sitios de Córcega que te conquistarán
Córcega es una de las islas más bellas de Francia, ofrece la mezcla perfecta entre ecoturismo en las impresionantes montañas y diversión en sus animadas playas.
Descubre Córcega, una de las islas más bellas de Francia.
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1. Paradisiacas playas e islas en el Mediterráneo
Palombaggia destaca por su impresionante belleza salvaje con frondosos pinos que bordean sus dunas marrones. Esta playa cuenta con aguas turquesas, arena dorada y tranquilos restaurantes locales ideales para degustar frescos ingredientes del mar Mediterráneo.
Santa Guilia resulta una playa perfecta para disfrutar en familia gracias a la inmensa tranquilidad de sus aguas poco profundas. Además, sus increíbles condiciones naturales la convierten en un lugar ideal para practicar deportes como el esnórquel.
Las famosas islas Lavezzi forman un precioso archipiélago de islotes de granito frente a Bonifacio. Este lugar, declarado reserva natural, ofrece increíbles playas doradas casi vírgenes bañadas por el hermoso mar, siendo un auténtico paraíso.
Considerada como una de las playas más hermosas en el norte isleño, Saleccia ofrece tranquilidad y majestuosa naturaleza virgen. La mejor forma de acceder a su entorno prístino rodeado de montañas es contratando una emocionante excursión marítima.
2. Ciudades llenas de historia en Córcega
Ajaccio funciona como fantástico punto de partida histórico para explorar toda la hermosa isla. La vibrante capital alberga la gran casa natal de Napoleón Bonaparte y mercados tradicionales llenos de exquisitos sabores mediterráneos.
Corte, la antigua capital insular, es una pintoresca ciudad colmada de encanto e historia. Su imponente ciudadela ofrece excelentes vistas del gran valle, mientras su museo local protege cuidadosamente la profunda identidad tradicional de este territorio fascinante.
Enclavada sobre espectaculares acantilados de piedra caliza, Bonifacio regala paisajes impresionantes frente a las aguas mediterráneas. Los viajeros exploran la conocida Escalera del Rey de Aragón, la cual desciende hasta el mar.
La ciudad histórica de Calvi posee un pasado fascinante que abarca épocas muy antiguas. Los visitantes pueden disfrutar paseando por el popular puerto marítimo o contemplando la fantástica ciudadela de origen genovés que domina su majestuosa bahía principal.
Considerado un auténtico viaje hacia el pasado insular, Sant'Antonino es un antiguo pueblo asombroso. Posee pintorescas callejuelas repletas de preciosas casas de piedra y un castillo antiguo en la zona más elevada, ofreciendo magníficas panorámicas del valle.
Bastia destaca como una localidad vibrante en la zona noroeste. Su casco antiguo presenta pintorescos callejones maravillosos, edificios coloridos y un activo puerto viejo donde interactúan bellos barcos pesqueros junto a los modernos yates lujosos.
3. De los paisajes naturales más bellos de Francia
El grandioso Macizo de Bavella resulta ideal para los apasionados del exigente senderismo. Durante las caminatas por este espectacular espacio, se aprecian vistas hermosas de picos montañosos, bosques formaciones rocosas.
Reconocida oficialmente como Patrimonio Mundial, la Reserva Natural de Scandola alberga abundante vida marina local. Los paseos en barco permiten observar las enormes formaciones geológicas y cuevas esculpidas naturalmente por el vientos y el agua.
Las Gargantas de la Restonica presentan un cañón natural cruzado por ríos cristalinos. Puedes sumergirte en sus piscinas naturales rodeadas de pinos e impresionantes paisajes salvajes que invitan al descanso.
Escondidas en el imponente valle salvaje, las Cascadas de Purcaraccia brindan una vista fantástica inigualable. Llegar a sus preciosas pozas refrescantes demanda una emocionante caminata continua de 2h atravesando grandes formaciones rocosas y abundante vegetación.
Como la montaña más inmensa del territorio insular francés, el Monte Cinto sobresale en el paisaje. Su compleja ruta de ascenso requiere una gran condición física, pero recompensa entregando asombrosas panorámicas inigualables.
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