Portugal está lleno de lugares imperdibles para cualquier viajero, si no sabes por dónde empezar a explorar uno de los países más encantadores de Europa, estos sitios fuera de Lisboa, su capital, te servirán de referencia para comenzar a planear tus vacaciones.
Estos son los sitios imprescindibles para visitar en Portugal.
Óbidos es un pintoresco y bien conservado pueblo medieval de Portugal.
Fátima es uno de los principales centros de culto mariano en todo el mundo.
Tomar cuenta con una inmensa riqueza histórica, artística y cultural.
En Coímbra se entremezcla la herencia celta, romana, visigoda y árabe.
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1. Óbidos y su encanto medieval
Óbidos es un pintoresco y bien conservado pueblo medieval situado en un punto alto, cerca de la costa atlántica. Tras ser regalado por el rey Don Dionisio a su esposa en el siglo XIII, perteneció a la Casa das Rainhas, enriqueciéndose con numerosas iglesias.
Dentro de sus murallas destacan su castillo, calles laberínticas y casas blancas. Entre sus joyas arquitectónicas y culturales sobresalen la iglesia de Santa María, el acueducto extramuros y el Museo Municipal, con obras de la célebre pintora Josefa de Óbidos.
Su ambiente romántico resulta ideal para una escapada tranquila. Las experiencias imperdibles son hospedarte en el castillo, probar la tradicional caldereta de pescado de la laguna y la ginjinha servida en vaso de chocolate.
2. Fátima: la espiritualidad de Portugal
Fátima es un relevante centro mundial del culto mariano. Su nombre proviene de una leyenda de la Reconquista cristiana sobre una joven mora enamorada de un templario, aunque su gran desarrollo inició tras las apariciones marianas a principios del siglo XX.
Las apariciones comenzaron en 1917 en Cueva de Iria, donde hoy se alza el Santuario de Fátima. Las principales celebraciones de devoción ocurren los días 13, destacando en mayo la Procesión de las Velas y la Procesión del Adiós.
En el cercano pueblo de Aljustrel se pueden visitar las casas de los tres pastorcillos. Además, la Vía Sacra conecta importantes sitios de culto como Valinhos, lugar de las apariciones del Ángel de la Paz y la Virgen.
3. Tomar, antigua sede de los Templarios
Tomar es una encantadora ciudad portuguesa con una inmensa riqueza histórica, artística y cultural. Su mayor emblema es el Convento de Cristo, antiguo castillo templario del siglo XII y Patrimonio de la Humanidad, famoso por su emblemática Charola y ventana manuelina.
Su centro histórico medieval se organiza en cruz alrededor de la Praça da República. En sus calles destacan la antigua Sinagoga del siglo XV, variados conventos, museos como el de los Fósforos y tradicionales reposterías con delicias locales a base de yema.
El río Nabão atraviesa la localidad ofreciendo espacios frescos como el Parque de Mouchão con su histórica noria de madera. Además, la ciudad resguarda la iglesia de Santa Maria del Olival, lugar de descanso de los antiguos maestros templarios.
4. Coímbra, al sur del río Douroo
Coímbra posee una rica historia marcada por celtas, romanos, visigodos y árabes. Integrada al Reino de Portugal en 1131 por Afonso Henriques, sus monumentos medievales como la Sé Velha e iglesias históricas reflejan la importancia religiosa de la época.
La ciudad fue escenario del trágico romance de Pedro I e Inés de Castro, evento histórico que inspiró a la literatura universal. Además, durante el Renacimiento se consolidó como centro de conocimiento tras la instalación definitiva de su famosa universidad.
Pese a los conflictos del siglo XIX, Coímbra resurgió como la principal ciudad universitaria del país. Su rico patrimonio invita a recorrer sus barrios históricos divididos entre la Alta y la Baixa para descubrir su evolución cultural y arquitectónica.
5. Aveiro: entre el mar y los canales
Aveiro destaca por un paisaje atravesado por canales y coloridos barcos moliceiros, antiguas embarcaciones que actualmente usadas para paseos turísticos. Su terreno llano facilita recorrerla a pie o en "bugas", las bicicletas gratuitas de la ciudad.
El destino ofrece una notable arquitectura modernista con museo propio, junto al relevante Museo de Aveiro en el Convento de Jesús. Destacan también sus históricas iglesias con elaboradas tallas doradas y el moderno campus de la universidad.
Su oferta gastronómica sobresale por productos del mar, pescados a la parrilla y platos típicos de anguila. Como postre emblemático, destacan los ovos moles, un dulce tradicional a base de huevo y azúcar presentado en oblea o barricas de madera.
6. Viseu: la ciudad jardín de Portugal
Viseu es una acogedora y animada ciudad portuguesa con excelente calidad de vida. Su cuidado centro histórico de trazado medieval conserva calles emblemáticas como la Rua Direita, flanqueada por antiguas viviendas del siglo XVI con gárgolas y ventanas góticas.
Su punto principal es el Adro da Sé, una majestuosa plaza de granito donde destacan la Catedral manuelina, la rococó iglesia de la Misericordia y el Museo Grão Vasco. Además, la ciudad cuenta con diversos espacios verdes que le dan su apodo, entre ellos destaca el Parque de Fontelo.
Ubicada en la región vitivinícola del Dão, es célebre por sus prestigiosos vinos tintos y blancos que maridan a la perfección con la gastronomía local, en la que resalta la tradicional ternera asada al estilo de Lafões.
7. Valle del Duero: paisajes de ensueño
El Valle del Duero es una deslumbrante región vitivinícola declarada Patrimonio Mundial. Extendiéndose desde Oporto hasta la frontera con España, sus impresionantes paisajes de terrazas de viñedos se pueden explorar por carretera, tren, crucero o helicóptero.
En su trayecto destacan puntos clave como las históricas bodegas de Vila Nova de Gaia, el Museo del Douro en Peso da Régua, la pintoresca escalinata de Lamego y la estación de Pinhão, famosa por sus azulejos sobre la vendimia.
Más al este sobresalen el Parque Arqueológico de Foz Côa y el Parque Natural del Douro Internacional. Esta histórica zona vitivinícola refleja el trabajo humano que moldeó las montañas de esquisto para crear un paisaje y vino únicos.
8. Guimarães, la cuna de Portugal
Guimarães es considerada la cuna de Portugal por ser el lugar de nacimiento de su primer rey, Alfonso Henriques. Su centro histórico medieval, catalogado Patrimonio Mundial por la UNESCO, destaca por su conservada arquitectura de granito, arcos y bellas callejuelas.
En la parte baja sobresalen plazas históricas como el Largo da Oliveira y la Praça de Santiago. Ascendiendo hacia la zona alta se erigen las murallas, el Palacio de los Duques de Bragança y el emblemático Castillo del siglo X.
La ciudad se completa con recintos culturales como el Museo Martins Sarmento, la Plataforma das Artes y los jardines del Palacio Vila Flor. Finalmente, un trayecto en teleférico al Monte de Penha regala espectaculares panorámicas de la región.
9. Braga, una ciudad universitaria única
Braga es una ciudad milenaria fundada por los romanos que equilibra su relevancia histórica con un ambiente joven y dinámico. Destaca por albergar la catedral más antigua de Portugal y por ser un influyente centro religioso y cultural del país.
Su centro histórico presume de monumentos barrocos, vestigios romanos y museos destacados, acompañados por arquitectura vanguardista como el Estadio Municipal. Fuera del casco antiguo, sobresale el icónico Santuario de Bom Jesus con su monumental escalinata y vistas panorámicas.
La experiencia en Braga se completa con su prestigiosa gastronomía, donde destacan el bacalao a la minhota y el pudin Abade de Priscos. Asimismo, la vida universitaria le otorga una animada oferta nocturna y un ambiente moderno.
10. Oporto, el cierre de oro para tus vacaciones
Oporto es una mística ciudad declarada Patrimonio Mundial. El recorrido ideal inicia en la estación de São Bento con sus célebres azulejos, pasa por la Catedral con vistas al río Duero y desciende a las pintorescas terrazas de la Ribeira.
Su patrimonio incluye la dorada iglesia de San Francisco, el Palacio de la Bolsa y la Torre de los Clérigos. La oferta cultural y moderna se expande en el Museo Serralves, los jardines del Palacio de Cristal y la imponente Casa de la Música.
Cruzando el puente D. Luís hacia la orilla de Gaia, es imprescindible visitar las tradicionales bodegas de vino de Oporto. Su destacada gastronomía se disfruta en variados restaurantes maridados con refrescante vinho verde o vinos del Douro.
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