Inicio

Viajes a todo vapor

Los trenes han sido en Argentina durante varias décadas el medio de transporte que abastecía a todas las regiones. Varias ciudades surgieron a partir de su llegada, los nuevos desarrollos y las crisis económicas marcaron también su decadencia. Hoy renacen de manera pintoresca al son del turismo hasta convertirse en un atractivo en sí mismo. A todo vapor surcan selvas, urbes, pueblos rurales, montañas y la infinita estepa patagónica.

Los trenes, como principal medio de transporte entre mediados del siglo XVIII y mediados del XIX en Argentina, anidan las historias de conquistas, apogeo económico y florecimiento de los principales pueblos del interior del país. Del mismo modo que, en otras épocas, su decaimiento fue el principal signo de las crisis económicas y la aparición de nuevos medios de transporte.

Más allá de los ciclos de auge y decadencia que enfrentaron los ferrocarriles en el último siglo, lo cierto es que el sector turístico ha sabido utilizarlos para convertirlos en un atractivo en sí mismo o para conectar destinos pintorescos. La oferta está disponible en todas las regiones, atravesando la selva, la ruta del vino, las urbes, los pueblos rurales, las montañas o la estepa patagónica.

¿Cuál es su principal ventaja? Disfrutar de ventanillas amplias y asientos confortables, tener un contacto cercano con la naturaleza, viajar juntos a los lugareños y compartir su idiosincrasia o un mate también y redescubrir a partir de estas experiencias el devenir histórico de nuestro país.

En esta nota vamos subirnos a bordo de los tresnes turísticos de Argentina, desde los emblemáticos hasta las propuestas más novedosas.

EL VERDE LITORAL.

En el noreste argentino, dentro del Parque Nacional Iguazú se encuentra el Tren de la Selva. Un medio de transporte impulsado a gas, silencioso y con ventanas amplias para poder tocar con la punta de los dedos la naturaleza que invade el lugar y también percibir los sonidos, aromas y la humedad típica de Misiones.

En pocos minutos desanda 3,6 km., divididos en tres estaciones: Central, Cataratas y Garganta del Diablo. Allí bajan los pasajeros y con solo caminar uno metros acceden a uno de los mejores espectáculos naturales que tienen nuestro país: las Cataratas del Iguazú.

Este tren tienen capacidad mínima para 150 personas y su uso es gratuito, ya que el boleto está incluido en la entrada al parque nacionales. Si bien hay distintas categorías de tickets para ingresar al predio, vale tener como referencias que los residentes argentinos mayores de edad pagan $160.

Diseñado exclusivamente para el Parque Nacional Iguazú por la compañía inglesa Alan Keef Limited, el tren se adapta a las características especiales del clima, de la frondosa naturaleza que lo rodea y del espacio de preservación en el cual se desempeña. Además, dispone de un vagón exclusivo completamente adaptado para transportar personas en sillas de ruedas o coches de bebé.

Un poco más al sur, pero dentro de la región del Litoral, se encuentra el Tren Histórico de Villa Elisa, en Entre Ríos. Su propuesta es acceder a una aventura por la campiña entrerriana hasta llegar al emblemático Palacio San Jose. Siempre a bordo de dos vagones de madera del antiguo Ferrocarril Central Entrerriano, traccionados por una locomotora a vapor. En un trayecto de 36 km. se pueden apreciar lentamente las lomadas, los sembradíos y los pintorescos pueblos entrerrianos.

Los boletos se consiguen en la oficina de Turismo de Villa Elisa, desde donde se inicia el recorrido. En esa estación aún hoy se pueden apreciar el tanque de agua, que servía para alimentar las máquinas a vapor, y los galpones de almacenamiento. La primera parada es 1º de Mayo, a sólo 12 km., donde se puede realizar una visita guiada por el museo local, el pueblo y la feria de productos y artesanías. Además en la estación todavía se ven los bretes que en otros tiempos sirvieron para cargar la hacienda que se transportaba a Buenos Aires. En su época de esplendor el lugar contaba con un jefe de estación, un auxiliar y un cambista. En 1977, como las demás paradas del recorrido, fue clausurada.

En tanto la segunda parada es Pronunciamiento, un poblado de más mil habitantes, dedicado a la avicultura, el agro y la ganadería. Mientras que Caseros marca el final del recorrido. Desde allí los pasajeros son trasportados en micro hasta acceder a la antigua residencia del general Justo José de Urquiza.

INMENSA PATAGONIA.

Con su trocha angosta y su inconfundible perfil de museo rodante, el Viejo Expreso Patagónico, llamado por los lugareños cariñosamente “La Trochita”, es uno de los íconos más característicos de Esquel y una de las excusiones imperdibles de Patagonia.

Este tren brinda la posibilidad de conocer un bellísimo e imponente paisaje, viajando de la misma manera que lo hacían los lugareños hace 70 años. Lo llamativo del tren es el tamaño, tanto de la formación, como de las construcciones, esto se debe a que el tren es de trocha súper económica. Tanto la formación como las construcciones están hechas a escala de los 75 cm. de la trocha. Por eso el tamaño pequeño del tren en comparación con otros, lo hace tan pintoresco.

Recorre 18 km. entre Esquel y Nahuel Pan, y desde allí regresa. En Nahuel Pan se llega a un pequeño asentamiento de la comunidad Mapuche y se puede visitar el museo de Culturas Originarias y La Casa de las Artesanas.

Además, a lo largo del recorrido se puede disfrutar de bosques cordilleranos y la meseta patagónica. El tiempo aproximado del recorrido total es de tres horas y a bordo los pasajeros pueden contactarse con los guías que describen la historia y datos técnicos del tren.

Otro recorrido que realiza “La Trochita” es El Maiten-Desvío Bruno Thomae-El Maiten, con una duración de dos horas y media. El tren se detiene en el puente sobre el río Chubut, donde los pasajeros pueden descender para tomar fotografías de la postal típica de la localidad.

Si bien el itinerario se modifica a lo largo del año, en enero y casi todo febrero, las salidas son de lunes a sábado a las 10 y a las 14. Además el tren cuenta con un vagón adaptado con rampas, para personas con movilidad reducida. Se sugiere sacar los boletos con anticipación. También es una buena opción llegar con anticipación del horario de salida para apreciar las maniobras que hace la locomotora, conocer las instalaciones originales y el museo sobre el tren. Los boletos se pueden adquirir en la Estación Esquel, a través de agencias de viaje o en la oficina de turismo de Esquel.

Una aventura más extensa desde la costa este de Patagonia hasta Bariloche la ofrece el Tren Patagónico. Se trata de un viaje de 850 km. sobre rieles que parte desde Viedma y para en las localidades de San Antonio Oeste, Valcheta, Ramos Mexia, Sierra Colorada, Los Menucos, Aguada de Guerra, Maquinchao, Ingeniero Jacobacci, Clemente Onelli, Comallo, Pilcaniyeu y Bariloche.

Asimismo, los boletos están segmentados en pullman, turista y primera clase. Y están disponibles el coche comedor, el coche cine, el coche disco y el coche para transporte de vehículos.

A su vez, cabe destacar que El Tren Patagónico es una empresa estatal de transporte de personas y cargas (pertenece a Río Negro), que ofrece servicios a bordo para turistas pero también lo utilizan los rionegrinos para trasladarse, de modo que permite estar en contacto la idiosincrasia local. Más aún su historia guarda una estrecha relación con los avatares de la historia nacional, sus progresos y sus crisis.

Bien al sur, en la ciudad más austral del mundo, Ushuaia, se encuentra el Tren del Fin del Mundo. Este servicio invita a revivir los últimos 7 km. del antiguo recorrido del tren de los presos, el cual partía desde la cárcel de Ushuaia hacia la ladera del Monte Susana, en busca de materiales para la construcción.

A bordo del tren se puede descubrir la historia del penitenciario y deleitarse con magníficos paisajes, como el río Pipo, la cascada Macarena, el cementerio de árboles y el majestuoso bosque. Además, el recorrido llega hasta el Parque Nacional Tierra del Fuego. Todo a bordo de un ferrocarril de época con sus locomotoras a vapor y elegantes coches con amplios ventanales. A lo que se suma la compañía de un guía trilingüe (español, portugués e inglés), que brinda detalles de la historia del lugar y de su imponente geografía.

Para acceder a esta propuesta no es necesario realizar reservas previas de los boletos, sino estar 30 minutos antes de cada salida en la boletería. Los horarios en temporada alta son todos los días a las 09.30, 12 y 15.

ENTRE SIERRAS Y MONTAÑAS.

En tanto, uno de los trenes más asombrosos del mundo, recorre 217 km. desde la estación Salta hasta el viaducto La Polvorilla. Se llama Tren a las Nubes y su nombre hace referencia a la gran cantidad de nubes que muchas veces suelen apreciarse debajo de los puentes o en las laderas de las montañas que acompañan el increíble trayecto.

Se trata de uno de los ferrocarriles más altos del mundo, que atraviesa vertiginosas montañas de la Cordillera de los Andes entre paisajes espectaculares. Parte de la ciudad de Salta y atraviesa el valle de Lerma para introducirse en la Quebrada del Toro, llegando hasta la mágica Puna.

La recepción y la bienvenida de los pasajeros son en el hall central de la estación y está a cargo del staff del tren. Además, la compra del boleto incluye el desayuno y la merienda, infusión de hojitas de coca de cortesía, guías especializados, asistencia en idiomas, servicio de asistencia médica, soporte informativo en audio y video, bar y restaurante.

Desde su inauguración en 1948, el legendario ramal C-14 del Ferrocarril Belgrano atraviesa 29 puentes, 21 túneles, 13 viaductos y dos rulos. Asciende desde 1.187 msnm en la capital provincial y llega a los 4.220 metros en la Puna. Una experiencia única a la que vale la pena animarse.

Por su parte, en Córdoba el Tren de las Sierras propone un recorrido de dos horas para disfrutar del paisaje del valle de Punilla, la quebrada del río Suquía y el lago del dique San Roque. La terminal de partida en la capital provincial se encuentra en la Estación Belgrano en el barrio Alta Córdoba. Allí se accede a un tren diesel-eléctrico, con capacidad para 119 pasajeros. La estación terminal es la atractiva Cosquín, sin embargo, existen doce paradas intermedias, en las que también vale la pena bajarse para descubrir el color de sus pueblos. Se trata de La Tablada, Arguello, Tristán Narvaja, Dumesnil, La Calera, Casa Bamba, Cassafousth, San Roque, Bialet Massé, Santa María y el destino final, Cosquín.

Este tren que recorre las sierras cordobesas también tiene su historia. En 1889 se inauguró un tramo que partía desde la ciudad capital hasta la localidad de Cruz del Eje. La distancia estimada era de 150 km. y el servicio se destinaba al transporte de personas y cargas en general. En la década del 60 era uno de los medios de transporte más utilizados para cubrir este tramo y, sin embargo, en los 80 dejó de funcionar, para ser reabierto en los primeros años del siglo XXI, sólo con fines turísticos.

En tanto, en el sur de Buenos Aires, el tren turístico que une en dos horas la estación de Tandil con los pueblos rurales Vela y Gardey otorga una nueva perspectiva para admirar las sierras. En realidad, se trata del resultado del proyecto de recuperación de un ramal, que dejó de correr hace más de 40 años y que volvió a funcionar en 2014. La próxima etapa –parte del Programa de Pueblos Turísticos de la Secretaría de Turismo de la Provincia de Buenos Aires– prevé la extensión de las vías recuperadas hasta el partido de Benito Juárez, con paradas en Barker y Villa Cacique.

Hoy este atractivo se promociona bajo el eslogan “Un paseo a dos hermosas localidades rurales”. Parte todos los sábados de Tandil a las 9.45, realiza una parada inicial en Gardey, continúa hasta Vela, retornando a las 17.15 a Tandil.

Una vez al mes se organiza un tren temático especial. En mayo de este año fue “El tren cervecero” y en junio “El tren turístico gastronómico”, en donde los pasajeros pudieron degustar y comprar productos gastronómicos regionales de Tandil, Gardey y Vela. Se sucedieron el tren de la Independencia, de la Patria, del cordero de Gardey y del dulce de leche. Está proyectado que todos vuelvan a tener su segunda edición en 2016.

Finalmente, la puesta en marcha del Metrotranvía en la Ciudad de Mendoza fue una gran apuesta turística y un impulso para la Ruta del Vino. La formación de dos vagones, con capacidad para 180 pasajeros, arranca de la primera estación en el corazón de la capital (en el cruce de la avenida Belgrano y Las Heras) y, al cabo de 35 minutos, termina su recorrido de 12,5 km. en la estación Gutiérrez, en el departamento Maipú. Así conecta al viajero con una de las localidades más desarrolladas en el universo de los viñedos, las bodegas y los olivares.

El paseo turístico puede continuar a pie por la calle Ozamis, a tres cuadras de la terminal, donde cada hora la bodega López propone una visita guiada gratuita con degustación. Mientras que a 1 km. de la terminal, el Museo de la Vendimia y el Vino exhibe el tonel más grande de Sudamérica. Otras bodegas renombradas que se pueden visitar en la zona son La Rural y Trapiche. Para el circuito de los viñedos y las bodegas de Maipú, algunos turistas optan por la combinación del Metrotranvía con los colectivos 171, 172 o 173, que conduce hasta Coquimbito o alquilan una bicicleta.

DATOS ÚTILES

Informes:

• Metrotranvía: [email protected].

Tren a las Nubes: (0387) 422-8021 o [email protected].

Tren de la Selva: (03757) 491469 o [email protected].

Tren de las Sierras: 0800-222-8736.

Tren del Fin del Mundo: (02901) 431600 o [email protected].

Tren Histórico Villa Elisa: (03447) 15454215 o facebook.com/trenhistorico.villaelisa.

Tren Patagónico: [email protected] o [email protected].

Tren Turístico Tandil-Gardey-Vela: (02494) 423002.

La Trochita: (02945) 451403 o [email protected].

Temas relacionados

Deja tu comentario