Digamos la verdad: la mayor parte de quienes alguna vez obtuvimos nuestro carnet de buceo, lo hicimos imaginando playas tropicales con pececitos de colores. Pero también es cierto que más tarde descubrimos otras opciones más cercanas y también diversas y atractivas.
Los fondos marinos de la Patagonia argentina ofrecen diferentes puntos para la aventura: colores, especies y experiencias únicas, que no se dan en otros entornos. Desde lobos marinos hasta delfines, sin olvidar a pulpos, centollas o enormes bosques de algas que crean un juego de luces y colores sin igual. Sin tener que ir tan lejos, es posible revivir ese inenarrable momento en el que se siente la respiración, los sonidos son otros, el cuerpo se va hundiendo en el agua lentamente y pasa a formar parte de un entorno singular, en el que tiempo y espacio cobran dimensiones nuevas.
Paisajes bajo el agua
MAR DE LAS GRUTAS.
Las Grutas, uno de los balnearios más lindos de la Patagonia argentina, invita a bucear en las aguas del golfo San Jorge, en la provincia de Río Negro, entre formaciones rocosas y naufragios. Allí, la corriente cálida del Brasil se une con la corriente Antártica, dando lugar a un ecosistema de aguas claras y templadas con abundante vida submarina, entre la que no faltan incluso las ballenas, con las que se puede realizar un buceo ecológico de acuerdo con la normativa de la provincia. Las aguas de la localidad suelen ser visitadas también por grupos de delfines que sorprenden con su incesante canto.
Una de las ventajas de este destino es que ofrece diversos sitios de buceo con variados niveles de dificultad. Hay propuestas para toda la familia y también para buzos avanzados en busca de aventura.
Frente a la tercera bajada se encuentra la plataforma de buceo desde la cual se accede a una formación rocosa sumergida, ideal para el tradicional bautismo, entre los 3 y 6 m. de profundidad. Para los más experimentados, en cambio, otros sitios hacia el sur -como La Isla- o hacia el norte -como Playa Orengo- ofrecen mayores extensiones y variedad de formaciones, aunque también más corrientes y profundidad.
Entre los naufragios, se destaca el casco hundido del pesquero Don Félix, a pocos minutos de navegación de Las Grutas, habitado por una importante diversidad de ejemplares de la fauna marina patagónica. Además, Las Grutas puso en marcha un programa de creación de arrecifes artificiales, modalidad que atrae a numerosos adeptos a nivel global. Sargos, meros, salmones, cabrillas, besugos, invertebrados como estrellas de mar, poliquetos –gusanos marinos- y gran variedad de crustáceos y moluscos se pasean frente a las máscaras de los buceadores.
En la zona del intermareal, durante las horas de bajamar, se forma un sistema de pozas de poca profundidad en las que se concentran distintas especies: allí, los que no se animan al tanque, pueden asomarse con un esnórquel y observar pulpitos, lenguados, sargos, cabrillas, meros y cornalitos.
NADAR CON LOBOS MARINOS.
Puerto Madryn, en la provincia de Chubut, es conocida como “Capital Nacional del Buceo”, debido a sus aguas transparentes custodiadas por ballenas, delfines y –sobre todo- por enormes, juguetones y sorprendentes lobos marinos.
El buceo con lobos marinos de un pelo permite interactuar con ellos en su hábitat natural, una actividad casi única en el mundo.
Aunque durante algunos años estuvo prohibida, en la actualidad puede desarrollarse sin problemas, pero con algunas precauciones: básicamente el tiempo de inmersión es limitado y los guías deben tener la “Especialidad de Buceo con Mamíferos Marinos”. Además, como es lógico, no está permitido tocar a los lobos, aunque frecuentemente son ellos quienes se encargan de aproximarse a jugar con los buceadores.
Curiosos e inquietos, van apareciendo alrededor de los visitantes para darles una bienvenida divertida y emocionante. Aunque la instrucción de los guías es de no gritar, a veces resulta difícil contener la sorpresa. Poco a poco, o de repente, ellos aparecen y se ponen a juguetear. La consigna es permanecer en el lugar, dejando que se acerquen naturalmente e impongan las condiciones del encuentro. No hay que temerles porque parece gustarles la presencia de la gente en su medio y son inofensivos y pacíficos. La presencia de los lobos es casi constante y, por lo general, los amables anfitriones acompañan a los visitantes hasta que vuelven a subirse a la lancha.
Para aquellos que no tienen experiencia en buceo, el bautismo los lleva a recorrer, junto a un instructor, un parque submarino a menos de 10 m. de profundidad y tener su primer encuentro cercano con peces, cangrejos, estrellas de mar y anémonas.
EL GOLFO SAN JORGE.
En sus casi 250 km. de extensión entre las provincias de Chubut y Santa Cruz, el golfo San Jorge ofrece una amplia variedad de sitios de inmersión en paisajes diversos e interesantes. Comienza en el cabo Dos Bahías, de piedra volcánica, que se traduce en fondos vistosos con corredores submarinos y desfiladeros por los que se pasean meros, escrófalos, salmones y los curiosos peces sapo. Allí, el Parque Marino Costero Patagonia Austral protege un reguero de islas y varios parques submarinos a profundidades que van entre los 7 y los 18 m., poblados de algas y anémonas.
Siguiendo hacia el sur, se llega a Comodoro Rivadavia, Rada Tilly y Caleta Olivia, frente a cuyas costas se suceden igualmente varios parques submarinos que se caracterizan por el curioso paisaje de roca sedimentaria. El Palomo, El Islote, La Ve Corta, Asina Sur, El Boyero, Pastos Amarillos y La Piedra Partida son algunos de los más visitados. En las cuevas de tosca tiene su hábitat el pulpo colorado, al que pueden unirse lobos marinos y la fauna característica de la zona.
BUCEO EN EL FIN DEL MUNDO.
Cerca de las 10.30 los viajeros se embarcan para surcar las aguas del canal de Beagle, en la provincia de Tierra del Fuego. La aventura submarina requiere, en este caso, de un traje seco –que no deja pasar agua a su interior-, ya que la temperatura del mar puede estar en torno de los 3ºC en invierno y los 8ºC en verano.
Sobre algún jogging o calza térmica, con polar de mangas largas y dos pares de medias, el traje seco protege de las frías aguas de Ushuaia. En el destino no se solicita entrenamiento especial para usar estos trajes: quienes ya tengan su carnet de buceo pueden embarcarse hacia la isla H y realizar una primera inmersión recorriendo una roca sumergida, variando los niveles de profundidad para dominar la flotabilidad y familiarizarse con las particularidades del traje. Ya desde allí se ve uno de los atractivos del destino: los bosques de kelps, algas gigantes que tornan este fondo marino uno de los más originales de la región. Después de un snack en la isla Karelo, llega la segunda inmersión en la Punta Oriental, en la bahía de Ushuaia, internándose en el bosque teñido de luces y rayos de sol que hacen un juego único a unos 12 m. de profundidad.
Quienes prefieran la aventura de bucear en un naufragio con historia no deben perderse una salida al Monte Cervantes, un paquebote alemán que –en 1930- chocó contra una roca cerca del faro Les Éclaireurs y se hundió. Llevaba a bordo 1.500 pasajeros, cuando Ushuaia era un poblado de unas 800 personas: casas, galpones, edificios públicos y hasta la famosa cárcel local se convirtieron en refugio para los náufragos, donde hoy quedan algunas de sus fotos a modo de recuerdo.
Quienes no tengan experiencia, también pueden aventurarse a un bautismo en estas aguas heladas. En estos casos se realiza una clase teórica antes de navegar hasta las islas Bridge pasando por la isla Alicia, también conocida como De los Pájaros, donde los viajeros se fotografían junto a cormoranes imperiales y palomas antárticas, además de acercarse a una colonia de lobos marinos de un pelo. El recorrido subacuático incluye paredes de esponjas blancas y anaranjadas, medusas, centollas, anémonas y agua vivas que hacen flotar graciosamente sus violetas luminosos en las aguas heladas. En ciertas épocas se pueden ver también toninas y delfines.
- Las Grutas:
Cómo llegar: a 1.100 km. de la Ciudad de Buenos Aires. En ómnibus o en auto por RN 3, RP 51 (Buenos Aires) y RN 3. En avión a San Antonio Oeste (15 km.).
- Puerto Madryn:
Cómo llegar: a 1.375 km. de la Ciudad de Buenos Aires. En auto o en ómnibus por RN 3, RP 51 (Buenos Aires) y RN 3. En avión, generalmente a Trelew y luego por vía terrestre hasta Puerto Madryn (66 km.).
- Comodoro Rivadavia:
Cómo llegar: a 1.839 km. de la Ciudad de Buenos Aires. En ómnibus o en auto por RN 3. En avión hasta el aeropuerto internacional de la ciudad.
- Ushuaia:
Cómo llegar: a 3.110 km. de la Ciudad de Buenos Aires. En auto o bus por RN 3; para cruzar el estrecho de Magallanes es necesario transitar por Chile y atravesarlo con un ferry y luego cruzar por del paso fronterizo San Sebastián, por el norte de la provincia. En avión hasta el Aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas.
- Bariloche:
Cómo llegar: a 1.587 km. de la Ciudad de Buenos Aires. En auto o en ómnibus por RN 3, RP 51 (Buenos Aires), RN 22 y RN 237 (por Bahía Blanca), RN 5, RN 35, RN 152, RN 143, RP 20 (La Pampa), RN 151, RN 22 y RN 237 (por Santa Rosa). En avión al Aeropuerto Internacional Teniente Luis Candelaria.
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