Aventuras que desafían los sentidos. Paisajes y panorámicas increíbles en medio de un parque nacional y múltiples maneras de descubrirlas. En tiempos de redes sociales y comunicaciones instantáneas, estos casi 140 caracteres bien podrían caber en un tweet que reflejara la excelencia de Bariloche como destino de turismo activo.
Es cierto que la capital de los lagos del sur es un clásico internacional, digno de ser conocido a través de sus excursiones tradicionales. Pero también es acertado afirmar que ya sea por tierra, aire o agua, el enclave rionegrino cautiva
a aquellos que buscan viajar en la naturaleza y componer postales únicas, fruto de indagar en rincones escasamente fotografiados.
El vivo entorno del Parque Nacional Nahuel Huapi, que rodea a Bariloche, incita a las prácticas de aventura. Algunos se animan a ellas tímidamente, aproximándose a través de excursiones cortas –de medio o un día– y sin alejarse demasiado de las comodidades urbanas.
En tanto, otros viajeros se atreven sin inhibiciones, dejándose seducir por travesías de varias jornadas a pura adrenalina, admirando a cada instante las bondades de la madre naturaleza.
¿Las disciplinas a elegir? Las más diversas. Montañismo, cabalgatas, canopy, buceo, rafting, kayaks y duckies, windsurf, kite surf, mountain bike, parapente, veleros, circuitos 4x4 y pesca deportiva. O algunas de ellas combinadas en programas de distinta duración. El decálogo del turismo de aventura barilochense despliega propuestas para todos los gustos, edades y condiciones físicas en ocho ecosistemas de generosa biodiversidad, muy cercanos a la ciudad.
POR AMOR A LA TIERRA.
Un paso, otro y otro más y es posible abrazar una cima que entrega prístinas panorámicas, divisar glaciares o tocar la frontera con Chile surcando territorios prácticamente vírgenes de límpidos cielos.
Dicen que la mejor manera de conocer cualquier lugar es caminando, y si se trata de regiones montañosas, la esencia del destino se hallará con los pies sobre las laderas y calzado deportivo. El trekking, una de las modalidades comprendidas en el concepto de montañismo, y que es factible de realizar durante todo el año, se posiciona como la perfecta mixtura de deporte, respeto por el medio ambiente y un acercamiento al patrimonio cultural y la biodiversidad de la comarca andina.
En Bariloche existen tantas alternativas de trekking como cerros. Después de lograr ascensiones que demandan en promedio de seis a ocho horas de duración, por ejemplo con rumbo al glaciar Castaño Overo, situado en el cerro Tronador, al refugio Frey o al cerro López, el abanico de posibilidades se extiende a circuitos más largos que permiten vivenciar, pisada tras pisada, la majestuosidad y sencillez de la naturaleza.
Un interesante desafío es el Paso de las Nubes-lago Frías. Partiendo desde Pampa Linda, la base del monte Tronador, el trayecto consta de 27 km. de dificultad moderada, pudiéndose recorrer en dos o tres días. El primer tramo concluye en el Paso de las Nubes, ubicado a 1.335 m. de altura, para alcanzar finalmente el lago de aguas increíblemente verdosas. Descubierta por las exploraciones de la comisión de límites, esta ruta de montaña ofrece atractivos como la cascada del río Alerce, mallines, un bosque de elevados coihues y el glaciar Frías.
Como una cita obligada para los trekkers surge el Tronador, el pico más alto del área protegida y uno de los sitios de mayor belleza. Zigzagueando por sendas boscosas se accede al refugio Otto Meiling, donde se descansa por la noche. La jornada siguiente trae como emoción la posibilidad de caminar sobre un extenso glaciar y observar una vista incomparable de la región.
Por otra parte, siempre es gratificante compartir historias en los refugios de montaña con otros intrépidos. Bariloche dispone de seis –dotados de sector de dormitorio, comedor, cocina y sanitarios– a los que se accede religiosamente por picadas que requieren diferentes esfuerzos.
Quienes posean buen entrenamiento podrán incursionar en la travesía de los Cuatro Refugios, un trekking de carácter alpino que enlaza el Frey, el Jakob, el Laguna Negra y el López. Pero, si la aptitud física no es tan alta, una opción de conocer un refugio se encuentra en el Neumeyer, a 18 km. de la ciudad. Además de la actividad diurna, allí se organizan caminatas bajo la luz de las estrellas. Con linternas frontales se transita por el valle del Challhuaco para luego culminar la noche con una cena con velas.
La subyugante hermosura de los lagos Moreno, Gutiérrez, Mascardi y Nahuel Huapi se puede contemplar a lomo de caballo. Los senderos regalan toda la frescura de los bosques cubiertos por especies nativas como ñires, coihues, lengas y cipreses adornados por barbas de viejo o de diablo, un liquen de color verde oscuro que florece solo en ambientes de extrema pureza. Al llegar a las pedregosas costas de los lagos no resultará extraño que, siguiendo a los baqueanos, los jinetes se animen al galope. Las cabalgatas también pueden finalizar en los refugios de montaña, cálidos espacios para pasar noches silenciosas y amanecer con los primeros rayos del sol.
Un marco totalmente distinto se vislumbra al distanciarse de la ciudad para internarse en la estepa, zona que muestra un perfil más árido de las tierras patagónicas y condiciones de vida más ásperas. En el ascenso y descenso a caballo por los valles nos acompañarán choiques, liebres y aves durante el pausado andar. Acampar a orillas de un río o dormir en una estancia resulta gratificante después de saborear un exquisito cordero asado.
Y en la aventura terrestre tampoco pueden obviarse las mountain bikes. Algunas rutas tradicionales incluyen el lago Gutiérrez, la bella Colonia Suiza, el cerro Challhuaco, o combinar las dos ruedas con paseos embarcados hacia la isla Victoria y Petrohué. Disponiendo de mayor resistencia, el camino de los Siete Lagos, que une Bariloche con San Martín de los Andes, luce atractivo.
AGUAS BENDITAS.
Bariloche: latidos de aventura
Algunos ríos del Parque Nacional Nahuel Huapi resultan impetuosos, condición clave para el rafting. Rodeados por altas cumbres o en la zona de la estepa, los excursionistas tienen el vértigo asegurado en los ríos Manso y Limay. Es una disciplina que no requiere experiencia previa y pueden hacerla niños a partir de cinco años. Además, existen programas de dos y tres días, como la expedición por el Manso, en la que a lo largo de 55 km. desde el lago Steffen hasta el límite con Chile, se fusionan escenarios únicos con rápidos de grados II, III y IV. A medida que avanza el recorrido, se van levantado campamentos en parajes absolutamente apartados de la civilización.
Las aguas cristalinas también llaman la atención de los amantes de los kayaks y duckies (kayaks inflables). En sintonía con los conceptos de turismo sustentable, buscando reducir al mínimo el impacto ambiental, los periplos de dos días permiten navegar por ejemplo por el brazo Tristeza, uno de los más cautivantes del Nahuel Huapi, o arribar a playa Muñoz y quedarse a la noche a la vera del lago Gutiérrez. Costas y bahías solitarias y la riqueza de la flora y fauna autóctona conforman escenas típicas de esas salidas.
Desde ya que no todas las actividades pueden practicarse bajo la modalidad de travesías prolongadas, pero para aquellos que quieren sentir el sabor de la adrenalina, el factor tiempo no les resta mérito.
El buceo es una propuesta original en estas latitudes y las opciones abarcan desde bautismos hasta inmersiones a más de 30 m. de profundidad. También lo es el kite surf, la hazaña de surfear las olas con la ayuda de una especie de parapente.
Si se desea sentir la velocidad del viento patagónico, los parapentes biplaza, comandados por un instructor, sobrevuelan los grandes lagos y son una elección más que adecuada; mientras que el canopy en el cerro López, deslizándose entre añosos coihues, es una buena sugerencia para las familias.
Las alternativas de aventura podrían seguir citándose, ya que Bariloche es un destino que lo tiene todo. Por algo es una gran meca patagónica, a la que no le faltan recursos naturales, ni infraestructura de alojamientos, ni prestadores que invitan a compartir la experiencia de disfrutar la tierra, el aire y el agua en su máxima expresión.
Cómo llegar: el Aeropuerto Internacional Teniente Luis Candelaria recibe vuelos de Aerolíneas Argentinas y LAN. En tanto, a la terminal de ómnibus arriban servicios de distintas ciudades de Argentina. Clima: el predominante es el frío continental con estación seca. En primavera, las temperaturas oscilan entre los 7º C y los 20º C y disminuyen las precipitaciones. El verano, de escasas lluvias, presenta días cálidos y soleados y noches frescas. La temperatura promedio es de 18º C con máximas de 29º C y mínimas de 9º C.
Vestimenta: como norma general, para todas las prácticas de turismo de aventura se recomienda usar indumentaria cómoda, calzado deportivo o de trekking, sombrero, anteojos de sol y protector solar. En las excursiones y travesías de rafting y kayak se aconseja también llevar traje de baño y una muda de ropa y calzado.
Informes: Ente Mixto de Promoción Turística (Emprotur): [email protected] / (02944) 422484. Asociación de Turismo Activo de la Patagonia (ATAP): [email protected]
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