Buenos Aires, además de su sofisticada escena gastronómica, es hogar de un tesoro culinario profundamente arraigado en su identidad: los bodegones porteños. Estos restaurantes tradicionales, con su atmósfera nostálgica y su promesa de comida casera y abundante a precios accesibles, son un pilar de la experiencia culinaria local.
Buenos Aires: ¿Qué son los "bodegones" y por qué debemos comer allí?
Los bodegones surgieron en gran parte de las antiguas pulperías y almacenes de ramos generales, evolucionando para convertirse en puntos de encuentro donde las familias y amigos disfrutan de platos tradicionales. Suelen caracterizarse por una decoración sencilla, a menudo con fotos antiguas, objetos curiosos en las paredes, manteles a cuadros y un bullicio agradable que denota la vida y el trajín de la cocina. El personal, con años de experiencia, atiende con una familiaridad que hace sentir a los comensales como en casa.
Bodegones de Buenos Aires: sabores tradicionales a precios accesibles
La carta de un bodegón es un viaje por los sabores más queridos de la cocina argentina e influencias de la inmigración europea, especialmente italiana y española. Los platos son sinónimo de abundancia, preparados con recetas que han pasado de generación en generación.
- Milanesas: La milanesa es la reina indiscutible de los bodegones. Ya sea de ternera o pollo, frita o al horno, se presenta en porciones generosas que a menudo exceden el tamaño del plato. La "napolitana" (con salsa de tomate, jamón y queso) es un clásico, y no es raro verla acompañada de una montaña de papas fritas.
- Pastas Caseras: La influencia italiana se manifiesta en una excelente variedad de pastas caseras. Ñoquis, ravioles, fideos y sorrentinos, con salsas clásicas como fileto, bolognesa o pesto, son una opción segura para los amantes de la buena mesa.
- Parrilla: Aunque no sea su especialidad principal, muchos bodegones ofrecen cortes de parrilla bien ejecutados, como asado de tira, vacío o bife de chorizo, siempre tiernos y sabrosos.
- Guarniciones y Postres: Las porciones de acompañamiento son igualmente generosas, desde purés hasta ensaladas frescas. Para el postre, no pueden faltar los clásicos como el flan mixto (con dulce de leche y crema), la ensalada de frutas o el budín de pan.
Bodegones icónicos de Buenos Aires
Buenos Aires atesora una serie de bodegones que, por su trayectoria, ambiente y calidad de sus platos, se han ganado un lugar en el corazón de los porteños y son paradas recomendadas para cualquier visitante.
- Don Carlos: Ubicado en el barrio de La Boca, frente a Caminito, Don Carlos es famoso por su auténtica cocina casera y su ambiente familiar. Sus pastas son legendarias y sus milanesas enormes, ideales para compartir. Es un clásico para experimentar el sabor más puro del barrio.
- El Obrero: También en La Boca, este bodegón es reconocido por su atmósfera pintoresca y sus generosas porciones. Ofrece una amplia variedad de platos que van desde carnes a la parrilla hasta pastas y guisos, manteniendo la esencia del bodegón tradicional con gran calidad.
- Miramar: En el barrio de San Cristóbal, Miramar se destaca por su especialidad en mariscos y pescados, algo menos común en los bodegones clásicos, aunque también ofrece excelentes carnes. Su ambiente evoca las antiguas tabernas españolas y es ideal para probar platos más elaborados con sabores del mar.
- Los Notables: Situado en el centro, cerca de Avenida de Mayo, Los Notables es un "café notable" que también funciona como un excelente bodegón. Su carta ofrece clásicos porteños, desde sándwiches de miga hasta platos más elaborados, en un ambiente que conserva el encanto de los bares y cafés históricos de la ciudad.
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