Nara, el antiguo corazón político y espiritual del país del sol naciente, ofrece experiencias únicas en Japón. En esta prefectura los templos y santuarios convergen con sus parques llenos de flores y ciervos domesticados. Descubre los sitios imperdibles para visitar.
Nara se volverá una parada obligada en tus vacaciones por Japón.
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1. Sus templos, un reflejo de la espiritualidad de Japón
En Nara encontrarás una gran cantidad de templos. El imponente Todaiji es uno de los edificios de madera más grandes del mundo. Alberga al Gran Buda, una estatua de bronce de 15 m, y un pilar que promete la iluminación a quien lo cruce.
El complejo destaca también por la Gran Puerta del Sur, las vistas desde el balcón del templo Nigatsu-d y su museo histórico. Cerca se ubica Kasuga Taisha, santuario sintoísta famoso por sus miles de lámparas de piedra y bronce.
Kfuku-ji, Patrimonio de la Humanidad vinculado al clan Fujiwara, sobresale por sus espectaculares pagodas de tres y cinco pisos. Sus salones dorados y octogonales albergan valiosas piezas de arte budista consideradas Tesoros Nacionales.
Finalmente, Yakushi-ji es la sede de la escuela Hoss. Destaca por su diseño simétrico único de dos salas y dos pagodas, y rinde devoción al "Buda de la Medicina" para pedir por la salud.
2. Nara Koen, el parque más bello de la ciudad
Ubicado a los pies del monte Wakakusa, el parque Nara o Nara Koen, es un gran espacio verde de casi 600 ha lleno de templos, bosques repletos de ciervos domesticados y un lago lleno de tortugas y carpas.
Los más de 1,200 ciervos sika que pasean libremente son considerados sagrados en la religión sintoísta al ser considerados mensajeros de los dioses. El parque también alberga casas de té, toriis, santuarios y templos.
Entre los imperdibles destaca el templo Todaiji, el santuario Kasugataisha, el Salón del Tesoro Nacional Kohfukuji, el Museo Nacional de Nara y el Bosque Primigenio del Monte Kasuga.
3. Palacio Heijo, testigo del antiguo imperio
Durante el periodo de 710 a 784, el Palacio Heijo funcionó como la sede imperial de Japón, cuando Nara recibía el nombre de Heij-ky. Tras siglos de abandono y deterioro, las autoridades iniciaron recientemente su reconstrucción.
Con motivo del 1,300 aniversario de la capitalidad celebrado en 2010, se inauguró el Primer Daigokuden, antiguo salón de audiencias del complejo. Este evento impulsó la recuperación del valor histórico y cultural de la zona.
Actualmente, el sitio permite admirar las hermosas puertas Suzaku y Daigoku, el jardín To-in Teien y diversas excavaciones arqueológicas. Además, cuenta con un museo que exhibe dioramas explicativos y artefactos originales recuperados.
4. Naramachi: uno de los barrios más especiales
Considerado uno de los barrios más antiguos de Nara, recorrer las calles estrechas de Naramachi mientras observas sus casas tradicionales que albergan negocios locales, restaurantes y cafeterías es una experiencia única.
La lista de paradas obligadas incluye el Museo de artesanía local, los jardines de la residencia de Imanishike Shoin y el templo Gangoji que data del siglo VI.
Si quieres saber cómo vivían las personas que habitaban esta ciudad hace siglos, quienes principalmente eran comerciantes, puedes visitar Naramachi Nigiwai-no-le, una casa adosada de 100 años de antigüedad.
5. Yoshikien Garden: naturaleza junto al río Yoshiki
El Jardín Yoshikien, ubicado en el corazón de Nara junto al río Yoshikigawa, es un sereno oasis que ofrece un refugio tranquilo. Ideal para quienes quieran relajarse mientras disfrutan de la naturaleza.
Se divide en tres estilos tradicionales: el Jardín del Estanque, de diseño clásico; el vibrante Jardín de Musgo, especialmente cautivador durante la época de lluvias; y el Jardín de la Ceremonia del Té, con su casa de paja.
La belleza del recinto se transforma con las estaciones. La primavera destaca por la floración de cerezos y azaleas, el verano por su densa vegetación, el otoño por sus colores dorados y el invierno por su belleza austera.
En conjunto, Yoshikien combina historia, paisajismo y naturaleza, siendo una parada ideal tanto para amantes de la botánica como para viajeros que buscan experimentar el arte de los jardines japoneses.
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