Si estás planificando tus próximas vacaciones y buscas un destino inolvidable, Europa resguarda joyas fascinantes en sus ciudades imperiales como Viena, Budapest y Praga que conforman la ruta perfecta para un viaje en el tiempo repleto de palacios majestuosos, puentes históricos, castillos de cuento y una riqueza cultural verdaderamente única.
Descubre los encantos de estas 3 capitales imperiales de Europa
Herederas de un imperio, estas ciudades sorprenden con su arquitectura antigua, monumentos y museos. Explóralas durante tus próximas vacaciones por Europa.
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1. Viena y sus hermosos palacios
Si hay una parada obligatoria en Viena, esa es el palacio de Schönbrunn. Esta fastuosa residencia de verano de los Habsburgo te sorprenderá con sus impresionantes salas imperiales y unos jardines infinitos perfectos para perderse y fotografiar la historia viva.
En el corazón de la ciudad se alza el palacio Hofburg. Se trata del complejo más grande de Viena, donde podrás explorar los antiguos Apartamentos Imperiales y el Museo de Sissi para conocer el pasado de la emperatriz.
La Ópera Estatal es un referente mundial de la música clásica. Muy cerca encontrarás la Catedral de San Esteban, una joya gótica con un icónico tejado de azulejos y una torre que regala vistas panorámicas espectaculares.
Para cerrar el día, visita el palacio Belvedere, que custodia la famosa pintura "El Beso" de Gustav Klimt. Después, diviértete en el Prater y sube a su mítica e histórica noria gigante para contemplar el atardecer centroeuropeo.
2. Budapest, una joya a la orilla del Danubio
El Parlamento de Budapest domina la orilla del Danubio con su impresionante arquitectura neogótica. Es uno de los edificios más bellos del mundo y su estampa iluminada reflejada en las aguas del río por la noche es inolvidable.
El histórico puente de las Cadenas une de forma monumental las zonas de Buda y Pest. Al cruzarlo, puedes subir al imponente Castillo de Buda, un complejo real que ofrece postales inmejorables de toda la capital húngara.
Junto al castillo se encuentra el Bastión de los Pescadores. Este mirador neorrománico con siete torres es el rincón más mágico de la ciudad, ideal para capturar las mejores fotografías del Parlamento y de la silueta urbana.
Finalmente, relájate en las famosas aguas termales del Balneario Széchenyi, un oasis de piscinas al aire libre. Para acabar la jornada, descubre el ambiente único de los Ruin Pubs, bares vanguardistas ubicados en antiguos edificios abandonados.
3. Praga y su imperdible historia
La plaza de la Ciudad Vieja es el alma de la capital checa. Aquí se encuentra el bellísimo e icónico Reloj Astronómico medieval, donde los viajeros se congregan cada hora para presenciar el animado y famoso desfile de los doce apóstoles.
El puente de Carlos es el monumento más célebre de Praga. Esta joya peatonal de piedra, custodiada por treinta majestuosas estatuas barrocas, une de manera idílica la Ciudad Vieja con el encantador y bohemio barrio de Malá Strana.
En lo alto de la colina domina el Castillo de Praga, considerado el complejo fortificado más grande del mundo. En su interior se esconden tesoros arquitectónicos monumentales como la Catedral de San Vito y el pintoresco callejón del Oro.
No dejes de recorrer el histórico Barrio Judío, conocido como Josefov. Sus antiguas e interesantes sinagogas y el conmovedor cementerio, con miles de lápidas acumuladas por el espacio, ofrecen un viaje profundo y fascinante por la memoria local.
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