El Caribe enamora con sus aguas cristalinas, la suave arena blanca de sus costas y su gran infraestructura turística. Aunque también ofrece lugares menos concurridos llenos de tranquilidad entre naturaleza, como estas islas que puedes visitar a bordo de un crucero.
Estas hermosas y tranquilas islas en el Caribe son ideales para visitar en crucero.
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1. Martinica: la más grande de las islas de Barlovento
Martinica es un departamento francés que combina la elegancia europea con el ritmo caribeño. Es conocida por su exuberante vegetación y paisajes volcánicos.
El Monte Pelée es su punto más alto y un volcán activo icónico. Los viajeros pueden explorar sus laderas para disfrutar de vistas panorámicas inigualables sobre el mar y los bosques tropicales circundantes.
En el norte, las playas de arena negra volcánica ofrecen un contraste visual impresionante. Por el contrario, el sur de la isla presume de costas de arena blanca y aguas turquesas ideales para el descanso.
La capital, Fort-de-France, destaca por su arquitectura histórica y la Biblioteca Schoelcher. Este edificio fue construido originalmente en París y transportado pieza por pieza hasta la isla a finales del siglo XIX.
El Jardín de Balata es otro tesoro imperdible de la isla. Alberga miles de especies de plantas tropicales y flores exóticas, permitiendo a los visitantes caminar entre las copas de los árboles mediante puentes colgantes.
Saint-Pierre, conocida antiguamente como la "París de las Antillas", guarda las ruinas de la erupción de 1902. Es un sitio histórico conmovedor que muestra la resiliencia de la cultura martiniquesa frente a la naturaleza.
2. Islas de Guadalupe: una aventura caribeña auténtica
Guadalupe es un archipiélago con forma de mariposa compuesto por dos islas principales unidas por un puente. Basse-Terre es montañosa y selvática, mientras que Grande-Terre destaca por sus llanuras y playas.
El Parque Nacional de Guadalupe en Basse-Terre es un santuario de biodiversidad. Alberga las impresionantes Cataratas del Carbet, una serie de saltos de agua que se encuentran entre los más altos del Caribe.
La Soufrière es el volcán activo que corona la isla de Basse-Terre. Los entusiastas del senderismo pueden ascender hasta su cima para observar fumarolas y sentir la energía geotérmica.
En Grande-Terre, la Pointe des Châteaux ofrece paisajes rocosos esculpidos por el viento y las olas. Es un sitio salvaje y hermoso donde el océano Atlántico se encuentra con el mar Caribe en un espectáculo visual.
La Reserva Natural de Grand Cul-de-Sac Marin protege una inmensa laguna de aguas tranquilas. Se trata de un ecosistema vital de manglares, praderas marinas y arrecifes de coral.
Las islas menores del archipiélago, como Les Saintes, son famosas por sus bahías pintorescas. Sus pueblos mantienen una atmósfera tradicional y tranquila que encanta a quienes llegan por mar en crucero.
3. Saint Kitts y Nevis, un paraíso escondido en el Caribe
Saint Kitts es una isla que logra equilibrar su rico pasado colonial con la naturaleza virgen que aún conserva. El Parque Nacional de la Fortaleza de Brimstone Hill es una joya arquitectónica reconocida por la UNESCO.
Esta fortaleza militar, construida con piedra volcánica negra, ofrece las mejores vistas de las islas vecinas. Es un testimonio del ingenio arquitectónico británico y de la historia de las potencias coloniales en el Caribe.
El ferrocarril escénico de Saint Kitts es una de las formas más originales de recorrer la isla. Originalmente usado para el transporte de caña de azúcar, hoy permite disfrutar de paisajes costeros y plantaciones históricas.
El volcán Mount Liamuiga es el desafío perfecto para los amantes del ecoturismo. Su cráter está cubierto por una densa selva tropical donde habitan monos verdes y diversas especies de aves exóticas.
Nevis, la isla hermana, es conocida por su forma cónica perfecta y su atmósfera de total serenidad. Es un lugar donde el tiempo parece detenerse bajo la sombra de las palmeras y las nubes.
4. Antigua y Barbuda: entre naturaleza e historia
Antigua es famosa por el dicho que menciona que tiene 365 playas, una para cada día del año. Nelson's Dockyard, en English Harbour, es el único astillero georgiano que sigue funcionando en todo el mundo.
Este sitio histórico transporta a los visitantes al siglo XVIII con sus edificios restaurados y su puerto deportivo. Es el epicentro de la cultura náutica y de los eventos de vela más importantes de la región.
Shirley Heights es el mirador más icónico de la isla. Desde allí se puede apreciar la espectacular entrada de las bahías y disfrutar de atardeceres que tiñen el mar de colores dorados y púrpuras.
El Puente del Diablo (Devil's Bridge) es una formación geológica natural de piedra caliza. Las olas del Atlántico han esculpido un arco impresionante a través del cual el agua sale disparada como géiseres.
Por otro lado, Barbuda, es la isla vecina y es considerada un santuario de paz y naturaleza casi virgen. Es hogar del Santuario de Aves Fragata, una de las colonias más grandes y accesibles del mundo para observar estas aves.
Las playas de arena rosada de Barbuda son un espectáculo natural difícil de encontrar en otro lugar. La fina mezcla de conchas marinas pulverizadas le da a la costa un tono suave y romántico.
5. Tortola en las Islas Vírgenes Británicas
Tortola es la isla más grande de las Islas Vírgenes Británicas y un punto clave para los cruceros. Road Town, su capital, es un puerto encantador lleno de casas de colores y mercados.
El Parque Nacional Sage Mountain protege el punto más alto de las Islas Vírgenes. Sus senderos atraviesan bosques nubosos y ofrecen una perspectiva aérea inigualable del archipiélago y las embarcaciones que lo navegan.
Cane Garden Bay es una de las bahías más hermosas y populares de la isla. Sus aguas cristalinas y protegidas son ideales para nadar o simplemente disfrutar del sol bajo la sombra de los cocoteros.
La isla es mundialmente reconocida por sus excelentes condiciones para la navegación. Para quienes buscan historia, las ruinas de antiguas plantaciones de azúcar cuentan la historia de la economía agrícola de Tortola durante siglos.
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