Una vez más, Karol Jósef Wojtyla se convierte en pretexto de peregrinación por las rutas del Viejo Continente.
“No tengan miedo. El hombre fue creado para ser feliz”, dijo alguna vez ese “pequeño gran hombre”, como vaticinara su madre.
Vaya excusa entonces para lanzarse a la aventura y participar no sólo de la ceremonia en la vaticana plaza de San Pedro, sino recorrer otros destinos europeos que concitan la atención turística.
Todos los caminos conducen a Roma
SE HACE CAMINO AL ANDAR.
Nacido en Wadowice -pueblo polaco cercano a Cracovia-, Juan Pablo II realizó 144 viajes dentro de Italia y visitó más de una treintena de ciudades europeas. ¡No caben dudas que destinos para elegir no faltan!
Pero antes de alejarse de la península bien vale un paseo por alguna de las 20 regiones de esa Italia romana, lírica, barroca, sacra, renacentista, histórica, medieval, moderna, natural y contemporánea que guarda tantas propuestas como gustos tiene el viajero, porque en cada recodo se respira cultura y arte.
Es el país con mayor número de sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Basta citar -por ejemplo- los restos arqueológicos hallados en Cerdeña, las pinturas rupestres en Brescia y las necrópolis etruscas de Roma y Viterbo. O la colección de obras maestras que agrupan desde joyas arquitectónicas hasta ciudades enteras que conservan intacto su encanto a lo largo de los siglos. Roma, Florencia y Venecia son museos a cielo abierto, al igual que Verona, Lanciano, Ferrara, Nápoles, Siena, San Giovanni Rotondo, Urbino o Vicenza.
Sin dejar pasar pequeñas piedras preciosas como San Gimignano, Pienza, Val de Noto, las Sassi di Matera, los trulli de Alberobello o los Sacri Monti de Piamonte y Lombardía.
Gran parte de los ocho mil municipios en los que se divide Italia aún cuentan con detalles por descubrir, con más de 25 mil iglesias, 20 mil castillos y tres mil museos.
Catedrales y fuentes, las expresiones artísticas de Miguel Ángel o Rafael, la Piazza dei Miracoli (Pisa) o el Ponte di Rialto (Venecia), los cristales de Murano y las Ferraris en Módena, pizzas, pastas, vinos y cafés... todo el arte abarcado en sus diferentes expresiones.
NATURALEZA, EMOCION Y ROMANCE.
Siete mil kilómetros dan lugar a interminables playas y encantadores puertos con sus tradicionales pueblos y paisajes, haciendo del muestrario un pintoresco atractivo. Sumando la oferta insular con Capri, la Gorgona de Toscana, las Eolias, Elba, Ústica, Pantellería, que brindan desahogo al cansado viajero.
Así también los más de cien afamados centros termales como Abano Terme, Montecatino, Fiuggi, Isquia, Saturnis y Bagno Vignoni; los que están a orillas del mar: Grado y Lignano Sabbiadoro; o al pie de las montañas: Grotta Giusti, Levico Terme o Merano; verdaderos oasis de paz que permiten vivir en pleno relax.
En Italia existen 18 parques nacionales y 89 regionales, 400 reservas, 47 zonas húmedas protegidas y siete reservas marinas.
Desde el Gran Paradiso y el Stelvio, las Dolomiti, la Majella y el Gran Sasso, el Pollino, La Sila y el Aspromonte, brindan momentos de sano esparcimiento dentro de un marco natural incontaminado, como también lo son Cinque Terre o el archipiélago toscano.
La cima del monte Bianco, el cráter del Etna, Cortina d’Ampezzo, Madonna di Campiglio, el Vesubio, el Estrómboli y el Vulcano, imprimen al paisaje un espectáculo mundano capaz de regalar inigualables emociones, donde los lagos juegan un papel predominante en la puesta en escena.
Los tres más grandes espejos de agua guardan en sus orillas joyas arquitectónicas como las localidades de la Rocca di Angera, el palacete de Villa Taranto, la Rocca Scaligera di Sirmione y la medieval Riva del Garda.
El lago di Como y los pequeños Iseo y Orta -atraen todas las miradas-, y sus pares Maggiore, Bolsena, Vico, Bracciano y Trasimeno son sólo algunos de los que salpican el cristalino panorama esparcido de norte a sur.
Y tiempo faltaría para describir los muchos paseos -con sus obras e historias- que arrastran a miles de turistas a descubrir un ayer tan vigente y vital.
... Pero ahora vayamos a la patria de Karol Wojtyla, el Papa Peregrino.
PRIMAVERA DE LIBERTAD EN POLONIA.
Un país rico en historia cuya mezcla de formación eslava y nórdica, centroeuropea y romana, combina armoniosamente la civilidad y lo espiritual, la belleza natural y el horror lacerante de una guerra demencial.
Con todo, Polonia es una verdadera encrucijada de culturas, desconocida en parte, que trae a memoria -junto a Juan Pablo II- a personajes heterogéneos de la talla de Chopin, Copérnico, María Curie, Lech Walesa, Shimon Peres, Penderecki, Joseph Conrad, Robert Kubica, Grzegorz Lato o Miguel Najdorf.
Una nación de identidad y carácter, con ciudades para tener presente a la hora de viajar: Varsovia, Poznan, Czestochowa, Wieliczka, Wadowice, Auschwitz, Kalwaria Zebrzydowska, Wroclaw.
PARA CONOCER NADA MEJOR QUE VISITAR.
Arrasada y regenerada, Varsovia muestra en el Museo Histórico de la Ciudad, en la plaza de la Ciudad Antigua –declarada Patrimonio de la Humanidad, por la Unesco- una película que describe la devastación sufrida, que tras el trabajo de 12 años hoy presenta los castillos, monumentos, catedrales y edificios gubernamentales que fueron y serán el corazón de la urbe.
Como centro cultural y científico, la capital es sede de 18 facultades, la Orquesta Filarmónica, el Gran Teatro de la Ópera y Ballet, teatros, bibliotecas, galerías de arte y museos, y anfitriona de eventos de renombre internacional.
Literalmente, cientos de monumentos históricos pueden verse si se dispone de tiempo. Entre todos se destacan el Castillo Real, los palacios de la isla del Parque Lazienki, de Belvedere y de Wilanow, el monumento en memoria de los héroes del levantamiento del gueto judío -de 1943-, y los museos de Chopin, de la Insurrección de Varsovia, y Pawiak, utilizado como una prisión durante la ocupación nazi.
Aunque para muchos, el auténtico símbolo es el inmenso Palacio de la Cultura y las Ciencias que Stalin regaló a la ciudad.
Por su parte, candidata a Capital Europea de la Cultura en 2016, Poznan -cuyos orígenes se remontan al siglo VIII- es cuna de la nación polaca, donde habitan iglesias medievales, castillos y palacios renacentistas.
Un recorrido panorámico por los sitios más destacados llevan al turista a visitar la Isla de la Catedral, con la Capilla Dorada; la Antigua Plaza Mayor; el Ayuntamiento del siglo XVI, uno de los más bellos de Polonia; el Castillo del Emperador, construido por los prusianos en el siglo XIX; la biblioteca de los Raczyski, alrededor de la plaza de la Independencia; el monumento al Junio de Poznan, donde celebró la misa Juan Pablo II; el lago Malta, el parque Wilson y su invernadero; y los jardines zoológicos.
Czestochowa, la capital espiritual de Polonia, atrae a miles de peregrinos y turistas que acuden al santuario de la virgen María, situado en el monasterio paulino de Jasna Góra. La capilla del Cuadro de los Milagros contiene en su interior el icono de la virgen con Cristo niño, conocido con el nombre de la virgen Negra.
De aquí, el viajero puede tomar camino a lo largo de la llanura al encuentro de Cracovia, sin duda una de las ciudades polacas más fascinantes y preciosas.
La perla de la corona es un coloso de arte y arquitectura, y su casco antiguo ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, transformándose en una seducción turística.
La catedral de Wawel, del siglo XI, guarda una extraordinaria colección de tapices de Arras, retratos y objetos preciosos.
El corazón de la ciudad es Rynek Glowny, una gran plaza que alberga el Sukiennice -antiguo lugar de mercaderes donde aún pueden adquirirse souvenirs- y deleitarse en el tradicional restaurante Wierzynek (1364).
Otros puntos destacados: la fortaleza barbicana y la Puerta Florian, que fuera la principal entrada de la ciudad, hoy es la sede de un floreciente espectáculo de arte al aire libre; además del distrito Kazimierz (donde se filmó “La lista de Schindler”), uno de los principales centros de religión, cultura y aprendizaje judíos desde el siglo XV.
Cada hora en punto, el sonido de la trompeta desde la torre de la iglesia de Santa María, en la Plaza del Mercado, es un rito medieval que se repite incondicionalmente.
Imprescindibles: las casas que bordean la Plaza; la torre del Ayuntamiento y la iglesia de San Adalberto (siglo XI); las calles Florianska y Grodzka; el Camino Real; los clubes de jazz y tomar un café en la Jama Michalika.
WIELICZKA, WADOWICE Y MAS…
A sólo 10 km. de Cracovia están las minas de sal de Wieliczka, declaradas Patrimonio de la Humanidad, por la Unesco.
La excavación fue hecha hace 700 años, y aún hoy están en pie. A una profundidad de más de 100 m. se pueden contemplar obras realizadas en la propia roca, destacando la capilla de Santa Kinga, iglesia con esculturas, bajorrelieves del nuevo testamento, altares y candelabros, todo labrado en la sal.
Wadowice guarda toda la impronta de lo místico y lo autóctono. En sus calles aún resuenan los pasos del Papa Viajero, y allí el turista podrá visitar su casa natal y la iglesia parroquial de Santa María (siglo XV), donde fue bautizado Karol.
Para la población polaca, Auschwitz es un símbolo particular del propio sufrimiento y del martirio de St. Edith Stein y de San Maximiliano María Kolbe. Declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, por duro y amargo que parezca, en su interior el viajero puede descubrir el espíritu mismo de la libertad. Una visita a la celda de Kobe y el museo, son muestras de fe y esperanza.
La salida a Wroclaw obliga al turista a atravesar Kalwaria Zebrzydowska, donde se encuentra la basílica barroca Nuestra Señora de los Ángeles, y un conjunto de construcciones sacras, capillas manieristas y barrocas, distribuidas a lo largo de 6 km., esparcidas por las colinas y valles dedicadas a la Pasión de Jesús y a la vida de la Virgen.
Asentada sobre 12 islas unidas entre sí por 112 puentes, Wroclaw –mezcla de estilos gótico, renacentista y casas burguesas- atesora un rico pasado.
Su corazón es la Plaza del Mercado, grande y bulliciosa, y es tradición visitar la universidad y su Aula Leopoldina, y contemplar el cuadro circular "Panorama de la batalla de Raclawice".
Un lugar mágico por excelencia, Ostrów Tumski, la parte más antigua de la ciudad, donde se encuentra la catedral y numerosas iglesias de interés artístico.
Otros puntos cercanos: el Castillo de Ksiaz, del siglo XIII; las localidades balnearias de Duszniki Zdrój, Polanica Zdrój, Szczawno Zdrój; Jawor -famosa porque anualmente se celebra “el Festival del Pan”, con su iglesia protestante de la Paz “Del Espíritu Santo” (junto a la iglesia de Swidnica), las únicas conservadas después de la Guerra de los Treinta Años -siglo XVII-, ambas inscriptas en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
Y si aún queda tiempo, ¿por qué no recorrer Zamosc, Torun, Bydgoszcz, Lodz, Gdansk, Sopoty, Malbork, Zakopane, Gdynia o Sandomierz?... o lo dejamos para una segunda visita.
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