Si hay chicos en la familia, quedarse en Buenos Aires durante el verano puede ser un gran desafío. Las altas temperaturas y las viviendas cada vez más pequeñas atentan contra el buen descanso de todos, pero es cierto que la ciudad está vacía y es una excelente oportunidad para redescubrirla y compartir actividades diferentes con los más pequeños.
En este sentido algunos de los espacios culturales destacados de la ciudad organizaron interesantes programas para acercar el arte a los más jóvenes.
En este sentido, “Vacaciones de Verano en el Malba”, que se extiende hasta el 12 de febrero, ofrece tres talleres: para los más pequeños, un recorrido grupal por la exhibición de Antonio Berni, Juanito y Ramona, y una clase práctica para aprender a realizar estampas sobre tela. Los más grandes, podrán participar de una jornada de introducción a la técnica del grabado.
En la visita familiar, programada para los jueves y domingos, a las 15, los chicos y los adultos descubrirán los sueños y las pesadillas de Juanito Laguna y Ramona Montiel y en la última media hora, habrá un taller para construir muñecos, inventar historias y practicar la técnica del frottage. El costo por persona es de $ 35. La información sobre el resto de las actividades se encuentra en www.malba.org.ar.
Por otra parte, en la vereda de la Fundación Proa, en La Boca, los sábados y domingos, de 14.30 a 19, funciona el Centro Cultural Nómade, que también ofrece talleres gratuitos. Este verano, las consignas están inspiradas en la exposición del artista chino Cai Guo-Qiang.
Otro de los ciclos infantiles que es un clásico porteño es el del Museo Nacional de Bellas Artes: "De paletas, pinceles y pintores, un acercamiento a las obras de Goya, Monet, Van Gogh y Degas, a través de la narración oral”. Hay más información en www.mnba.gob.ar.
Finalmente, la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes organiza "Permitido mancharse". Se trata de cuatro clases prácticas y teóricas, centradas en dibujo, pintura, grabado y escultura. Se dicta los sábados de febrero y cuesta $ 450. El arancel incluye materiales y un desayuno compartido entre pinturas y pinceles.
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