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Sol y Playa

Un pequeño paraíso

Declarada Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), la isla de Guadalupe seduce a los amantes de la naturaleza y el mar con su Parque Nacional, su reserva submarina, sus playas, la enorme variedad de aves y una rica historia.

Poblada de granjas y casas construidas al estilo de Normandía en Francia, la isla de Guadalupe está bordeada de innumerables playas de arena blanca y un mar de tonalidades turquesa. Este recinto francés bautizado por Cristóbal Colón, donde aún conviven las tradiciones ancestrales provenientes de África, es también conocido como “la isla mariposa” y conformada por cinco islas para descubrir: Basse-Terre, Grande-Terre, La Désirade, Les Saintes y Marie-Galante.

Con alojamientos que van desde una casa rural hasta hoteles de 4 estrellas, todas las islas presentan bosques tropicales, aguas cálidas de mar y cataratas de río.

En Basse-Terre, cerca del volcán de La Soufrière (La Azufrera) y del Parque Nacional de las Islas de Guadalupe, las Cataratas del Carbet, la Reserva Natural de Grand Cul de Sac Marin, el Templo hindú de Changuy, el Jardín botánico con parque floral y de animales, y el Museo del Ron, son los sitios más destacados.

Mayormente cubierta de cultivos de cañas de azúcar, en Grande-Terre sobresalen sus playas y lagunas de agua turquesa para la práctica del surf. Los amantes del deporte también pueden saltar en paracaídas o practicar golf en San Francisco.

Apodada “la olvidada”, en La Désirade el visitante se desconecta del mundo cotidiano. Esta isla vive fuera de las épocas y la calma y simplicidad son sus características principales. Con 11 km2 de longitud, lo mejor es recorrerla a pie o en bicicleta para así apreciar sus cerros, playas y montañas.

Recomendada para enamorados, la isla de Las Saintes es un archipiélago compuesto de nueve islotes íntimos y un entorno natural único.

De forma redonda y con el aroma del azúcar sobrevolando el ambiente, Marie-Galante es conocida por su ron, la gastronomía criolla y la vegetación.

BAJO LA LUPA.

Declarada Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Guadalupe tiene grandes variedades de árboles tropicales y flores (cocoteros, palmeras, bambús, amancayos, buganvilias y rosas), arrecifes de coral y una vida submarina rica en especies de diversas formas y colores.

En este lugar existen animales silvestres, pero no viven especies peligrosas como las serpientes. El raccon es el símbolo del Parque Nacional de Guadalupe, un tipo de mapuche que vive en el bosque junto con diversos tipos de aves como el pájaro carpintero, el merlo, el pájaro mosca o el tordo. Entre las aves de mar, los pelícanos se llevan todos los flashes.

Por su parte, la gastronomía juega un rol preponderante en la isla y los platos típicos son a base de mariscos, pescados y frutas. En tanto, uno de los distintivos del lugar es la bebida “ti punch”, una mezcla de ron, zumo de lima y un concentrado de caña de azúcar; mientras que los jugos de frutas tropicales de coco con papaya, y banana con fresa y coco, son muy populares entre los turistas.

Como en casi toda la región del Caribe, las artesanías tienen un rol y significado particular y en la Isla de Guadalupe no es la excepción. Las obras de arte, que suelen representar a animales o costumbres cotidianas, se producen en tejidos multicolores e instrumentos tradicionales de percusión.

Menos urbanizada que sus vecinas República Dominicana o Jamaica, este escenario de origen volcánico sirvió de refugio a exploradores y piratas quienes lo utilizaron como lugar de abastecimiento de agua y carne para sus largas travesías. En la actualidad, todavía se observan vestigios de aquellos visitantes y pobladores de la isla, y existe una roca en donde están inscriptos los nombres de los capitanes y los barcos que la visitaron.

TIPS PARA EL VIAJERO

Ubicación: a 600 km. del continente.

Atributos: de origen volcánico, su geografía es muy variada. Caídas de agua, bosques y flores, forman parte de sus escenarios. Un imperdible: la bebida “ti punch”, una mezcla de ron, zumo de lima y un concentrado de caña de azúcar.

Complemento: Dominica, a la que se llega en ferry. En vuelo desde St Maarten/St. Martin, Puerto Rico o Miami.

Informes: www.guadeloupe-islands.com.

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